BDSM: ¿por qué puede excitarnos ceder o tomar el control?
Por Doctora Lust · Sexualidad sin manual · Episodio 03/06
Hay personas que disfrutan tomando el control.
Otras sienten curiosidad por entregarlo.
Y también están quienes disfrutan alternando entre ambos roles.
¿Extraño?
No necesariamente.
La sexualidad humana tiene muchísimos matices y, para algunas personas, el poder, los roles y la sensación de control pueden formar parte de la excitación.
Bienvenidos al lado menos convencional del deseo.
Cuando el control forma parte del juego
Dominación y sumisión suelen aparecer asociadas inmediatamente con el BDSM.
Pero BDSM no significa simplemente “mandar” o “obedecer”.
Puede incluir diferentes prácticas, dinámicas y fantasías relacionadas con el poder, siempre que quienes participan sean adultos, estén de acuerdo y conozcan sus límites.
Y acá aparece una paradoja fascinante:
para algunas personas, entregar el control puede generar una sensación de libertad.
Porque durante un determinado momento no tienen que decidir.
No tienen que dirigir.
Simplemente pueden dejarse llevar dentro de un marco previamente acordado.
¿Y por qué alguien disfruta dominando?
En el otro extremo también existe el placer de dirigir.
Elegir el ritmo.
Proponer una dinámica.
Tomar la iniciativa.
Sentir que la otra persona confía en nosotros.
Para algunas personas, esa sensación de responsabilidad y protagonismo puede resultar profundamente estimulante.
Pero dominar no significa ignorar al otro.
El verdadero juego de poder necesita confianza.
El consentimiento es parte del juego
Este punto es fundamental.
En una dinámica BDSM, el consentimiento no es un detalle secundario.
Es la base.
Antes de experimentar, las personas involucradas pueden hablar sobre qué quieren probar, qué cosas no desean y cuáles son sus límites.
Y algo muy importante:
consentir una práctica no significa consentir todas las demás.
Un “sí” para una cosa no es un “sí” para todo.
La confianza puede ser más excitante que la práctica
Hay algo que muchas veces se pierde cuando hablamos de BDSM:
la importancia de la confianza.
Cuando alguien entrega voluntariamente cierto grado de control, está depositando confianza en la otra persona.
Y cuando alguien asume el rol dominante, también recibe una responsabilidad.
Por eso una dinámica que desde afuera puede parecer intensa puede estar basada, en realidad, en algo muy íntimo:
“Confío en vos lo suficiente para explorar esto juntos.”
¿Hace falta tener un “rol”?
No.
Una pareja puede sentir curiosidad por estas dinámicas sin identificarse como dominante o sumisa.
Los roles pueden ser flexibles.
Incluso pueden cambiar.
Lo importante es descubrir qué genera curiosidad y qué resulta agradable para cada persona.
La sexualidad no necesita etiquetas obligatorias.
Fantasía no significa obligación
Quizás fantaseás con que alguien tenga el control.
Eso no significa que quieras vivirlo exactamente así.
Quizás te excita imaginar una situación de dominación, pero preferís que permanezca en tu imaginación.
Y está perfecto.
Una fantasía no es una deuda que tenemos con nosotros mismos.
Podemos explorarla, compartirla, modificarla o simplemente disfrutarla como fantasía.
¿Cómo empezar a hablar del tema?
No hace falta aparecer una noche con una lista de reglas y decir:
“Hoy vamos a hacer BDSM”.
Podés empezar mucho más sencillamente.
“¿Alguna vez te imaginaste probando algo diferente?”
Esa pregunta puede abrir una conversación enorme.
Después pueden hablar de curiosidades, límites y expectativas.
Y si ambos quieren avanzar, hacerlo progresivamente y prestando atención a cómo se sienten.
🔥 La mirada de Doctora Lust
“El verdadero poder no está en controlar al otro. Está en saber que el otro puede decir que no.”
Quizás esa sea una de las mayores paradojas del BDSM:
cuanto más importante es el control dentro del juego, más importante resulta respetar los límites fuera de él.
Porque el deseo puede ser intenso.
El juego puede ser atrevido.
Pero la confianza…
esa es la que hace que todo funcione.
— Doctora Lust
Especialista en bienestar íntimo y sexual
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