Los escritos de Désirée #5
Las reglas del juego
Sofía tenía una propuesta.
No era complicada.
De hecho, cabía en una pequeña hoja de papel.
Cuando Martín llegó a casa, encontró la mesa preparada y, en el centro, un sobre negro.
—¿Qué es eso?
—Una invitación.
—¿A dónde?
—Abrilo.
Martín sacó una hoja.
Había solamente tres reglas.
Primera: esta noche no se puede decir que no a una sorpresa sin explicar por qué.
Segunda: cada uno puede elegir una cosa que el otro tendrá que probar.
Tercera: si alguno quiere detener el juego, simplemente dice una palabra.
Martín levantó la mirada.
—¿Y cuál es la palabra?
Sofía sonrió.
—Eso también lo tenés que descubrir.
—¿Y quién empieza?
Ella tomó el sobre.
—Vos.
Martín sacó un segundo papel.
—¿Ya tenías todo preparado?
—Hace días.
Él volvió a sonreír.
—Entonces me parece que estoy en problemas.
—No.
Sofía se acercó y tomó su mano.
—Estás jugando.
Durante la siguiente hora fueron descubriendo las reglas de a poco.
Una elección.
Una sorpresa.
Una pequeña provocación.
Y muchas risas.
Lo curioso era que ninguno sabía exactamente qué iba a ocurrir después.
Cada decisión abría una posibilidad nueva.
Cuando finalmente Martín encontró la última nota, la leyó en voz alta:
“La última regla es inventarla juntos.”
Miró a Sofía.
—Creo que esta es mi favorita.
Ella tomó el papel, lo dobló y lo guardó nuevamente dentro del sobre.
—Entonces podemos empezar otra vez.
La fantasía detrás de la historia
A veces, poner algunas reglas puede hacer que el juego resulte todavía más divertido.
No se trata de controlar la experiencia, sino de crear expectativa, curiosidad y complicidad.
Elegir previamente algunas consignas, sorpresas o pequeñas decisiones puede ayudar a que una pareja salga de la rutina y se permita explorar algo diferente.
Para llevar la fantasía al juego
Pueden escribir juntos algunas reglas sencillas antes de comenzar.
Cada persona puede preparar una sorpresa para la otra, elegir un producto o accesorio para incorporar al juego o simplemente proponer una situación diferente.
Y una regla siempre puede ser la más importante: cualquiera de los dos puede detener el juego cuando quiera.
Porque la complicidad también consiste en saber que ambos están jugando porque quieren.


