¿Por qué a veces el cuerpo responde pero las ganas no?
Hay situaciones que pueden resultar bastante confusas.
El cuerpo reacciona. Hay excitación física, lubricación o una erección. Pero mentalmente… nada.
Y entonces aparece la pregunta:
“Si mi cuerpo está respondiendo, ¿por qué yo no tengo ganas?”
La respuesta corta es: porque respuesta física y deseo sexual no son exactamente lo mismo.
Y entender esta diferencia puede cambiar muchísimo la manera en que vivimos nuestra sexualidad.
El cuerpo puede reaccionar automáticamente
La respuesta sexual tiene componentes físicos que pueden aparecer incluso cuando no existe un deseo consciente.
El organismo puede responder a determinados estímulos, al contacto físico o incluso a situaciones que no estamos buscando sexualmente.
Eso no significa necesariamente que queramos continuar.
Una reacción corporal no es una obligación ni una confirmación de deseo.
El cuerpo puede responder mientras la mente está diciendo otra cosa.
Deseo y excitación no siempre van juntos
Podemos pensar en el deseo como esas ganas de vivir una experiencia sexual.
La excitación, en cambio, incluye las respuestas físicas que pueden aparecer durante esa experiencia.
Muchas veces aparecen juntas.
Pero no siempre.
Podés sentir deseo y que tu cuerpo tarde en responder.
También puede ocurrir que tu cuerpo responda aunque emocionalmente no tengas interés en continuar.
No hay contradicción.
Simplemente estamos hablando de procesos relacionados, pero diferentes.
Entonces, ¿qué significa una reacción física?
No significa automáticamente:
“Quiero tener sexo”.
Significa solamente que tu cuerpo está teniendo una respuesta física.
Y esto es especialmente importante cuando hablamos de consentimiento.
El consentimiento no se mide por una erección, por la lubricación, por la excitación física ni por cualquier otra reacción automática.
Se expresa cuando la persona quiere participar.
El cuerpo puede reaccionar.
La decisión sigue siendo nuestra.
La cabeza también puede decir “hoy no”
Podemos estar atravesando estrés, cansancio, preocupaciones, ansiedad o simplemente no sentirnos con ganas.
Incluso podemos estar físicamente excitados y, al mismo tiempo, no querer tener relaciones.
Esto puede resultar difícil de entender porque estamos acostumbrados a pensar que cuerpo y mente siempre deberían funcionar perfectamente sincronizados.
Pero la sexualidad humana no es un mecanismo tan sencillo.
A veces el cuerpo llega primero.
Otras veces llega la cabeza.
Y algunas noches ninguno de los dos tiene ganas de trabajar horas extra.
¿Y puede pasar al revés?
Por supuesto.
También podemos tener muchísimas ganas de sexo y que nuestro cuerpo no responda como esperábamos.
Por ejemplo, puede existir deseo pero dificultad para conseguir o mantener una erección, o puede haber deseo pero una respuesta física diferente a la esperada.
Eso tampoco significa automáticamente que haya falta de deseo o de atracción.
La respuesta sexual puede verse afectada por muchos factores.
El error está en interpretar el cuerpo como una respuesta definitiva
Uno de los problemas aparece cuando creemos que cualquier señal física tiene un significado emocional obligatorio.
“Si reaccionó, entonces quería.”
No necesariamente.
“Si no reaccionó, entonces no me desea.”
Tampoco necesariamente.
El cuerpo proporciona información, pero no habla por nosotros en todas las situaciones.
Por eso es tan importante escuchar también lo que sentimos, lo que queremos y lo que decidimos.
Conocerse también es entender estas diferencias
Comprender cómo funciona nuestra respuesta sexual puede ayudarnos a reducir mucha ansiedad.
No tenemos que convertir cada reacción corporal en un diagnóstico.
Ni tampoco exigirle al cuerpo que responda exactamente cuando nosotros queremos.
La sexualidad tiene muchos componentes: físicos, psicológicos, emocionales y contextuales.
Y todos pueden influirse entre sí.
El consejo de la Doctora Lust
Si alguna vez sentís que tu cuerpo dice una cosa y vos sentís otra, no significa que estés roto, que tengas un problema o que haya algo extraño en vos.
La respuesta física no siempre representa deseo.
Y el deseo no siempre produce una respuesta física inmediata.
Aprender a diferenciar ambas cosas permite vivir la sexualidad con menos presión y mucho más conocimiento.
Escuchá tu cuerpo, pero escuchá también lo que vos querés.
Porque una reacción física puede ser automática.
El consentimiento, en cambio, siempre es una decisión.
Hasta el próximo consejo,
la Doctora Lust, especialista en bienestar íntimo.


