LOS ESCRITOS DE DÉSIRÉE
ESCRITO N.º 12 — Hasta la próxima
Hay historias que terminan.
Y hay historias que simplemente hacen una pausa.
Durante semanas, Désirée nos llevó por bares, habitaciones, miradas, juegos, instrucciones, personajes y encuentros imaginados.
Doce historias diferentes.
Doce maneras de hablar del deseo.
Pero quizás todas escondían la misma idea:
la fantasía también puede ser una forma de encontrarnos.
Hasta la próxima
La noche estaba tranquila.
Afuera, las luces de la ciudad comenzaban a encenderse una detrás de otra.
Dentro del departamento, solo quedaban encendidas algunas lámparas.
Sobre la mesa había dos copas, una botella abierta y un cuaderno negro.
Valentina lo tenía entre las manos.
En la tapa había escrito:
“Nuestros próximos capítulos…”
—¿Qué estás escribiendo? —preguntó Julián.
Ella cerró el cuaderno.
—Nada.
—Eso nunca significa nada.
Valentina sonrió.
—Estoy pensando.
—¿En qué?
Ella miró hacia la ventana.
—En todas las cosas que todavía no hicimos.
Julián se acercó.
—¿Todas?
—Bueno… algunas.
Se sentó a su lado.
Durante unos minutos no hablaron.
Habían pasado muchos años juntos.
Habían tenido días extraordinarios y días absolutamente normales.
Habían aprendido las costumbres del otro.
Sus silencios.
Sus manías.
Sus formas de mirar.
Y también habían aprendido algo que al principio no imaginaban:
que una pareja no deja de descubrirse porque pase el tiempo.
A veces simplemente necesita volver a hacerse preguntas.
Valentina abrió el cuaderno.
En la primera página había una lista.
No eran grandes planes.
Eran pequeñas ideas.
Una noche diferente.
Un lugar nuevo.
Un personaje.
Una sorpresa.
Una fantasía pendiente.
Julián leyó la lista.
—¿Esto es para nosotros?
—Sí.
—¿Y cuándo empezamos?
Valentina cerró el cuaderno.
—No sé.
—¿Entonces?
Ella sonrió.
—Cuando tengamos ganas.
Y esa respuesta pareció perfecta.
Porque no había fechas.
No había obligaciones.
No había un calendario que cumplir.
Solo posibilidades.
Julián tomó el cuaderno.
—¿Puedo agregar una?
—Claro.
Escribió:
“Dejar espacio para lo inesperado.”
Valentina lo miró.
—Esa me gusta.
—A mí también.
Ella apoyó la cabeza sobre su hombro.
La ciudad continuaba detrás de la ventana.
Y por un momento ninguno de los dos necesitó decir nada más.
Quizás eso era lo que habían aprendido.
Que una fantasía no siempre necesita convertirse en realidad.
A veces alcanza con imaginarla.
Compartirla.
Hablarla.
Reírse de ella.
Jugar con ella.
Y descubrir que, cuando dos personas se sienten libres para contar lo que desean, también encuentran una manera diferente de acercarse.
Valentina volvió a abrir el cuaderno.
En la última página escribió una sola frase:
“Continuará…”
Julián la leyó.
—Pensé que este era el final.
Ella cerró el cuaderno y sonrió.
—De esta historia, sí.
Hizo una pausa.
—De las demás, todavía no.
La fantasía detrás de la historia
“Hasta la próxima” no habla de una fantasía específica.
Habla de algo más amplio: la posibilidad de seguir imaginando.
Después de recorrer once historias diferentes, esta última propone mirar hacia adelante.
Porque las fantasías cambian.
Lo que nos atrae hoy puede no ser lo mismo que mañana.
Una pareja puede descubrir nuevas curiosidades, nuevas formas de jugar y nuevas maneras de sorprenderse.
Y eso forma parte de una relación.
La fantasía no tiene que ser una promesa.
Puede ser simplemente una conversación que empieza con:
“¿Alguna vez imaginaste…?”
Para llevar la fantasía al juego
Para cerrar esta primera saga, podemos convertir la idea del cuaderno en un juego para parejas.
Cada uno puede escribir cinco fantasías o experiencias que le gustaría explorar algún día.
No es necesario mostrarlas inmediatamente.
Después pueden intercambiar los cuadernos o elegir una al azar.
También pueden crear tres categorías:
Algún día
Algo que les gustaría probar en el futuro.
Tal vez
Una idea que despierta curiosidad pero que todavía quieren conversar.
Esta noche
Una propuesta sencilla que ambos tienen ganas de convertir en realidad.
La idea no es completar la lista.
Es descubrir qué hay dentro de ella.
Porque muchas veces la conversación resulta tan interesante como la fantasía.
El verdadero juego es seguir descubriéndose
Después de doce historias, quizás la conclusión más importante sea esta:
no existe una única manera de vivir el deseo en pareja.
Hay parejas que disfrutan de los juegos de roles.
Otras prefieren las conversaciones.
Algunas disfrutan de la sorpresa.
Otras necesitan tiempo para imaginar.
No hay una fórmula.
Cada pareja construye su propio lenguaje.
Y ese lenguaje también puede cambiar con los años.
La mirada de Doctora Lust
Hablar de fantasías puede ser una forma de fortalecer la comunicación dentro de una pareja.
Una fantasía puede compartirse sin que exista la intención de llevarla a la realidad.
Puede ser simplemente una idea que despierta curiosidad.
Por eso, conversar sin juzgar es fundamental.
Preguntar:
“¿Qué te gustaría imaginar?”
puede ser mucho más interesante que preguntar directamente:
“¿Qué querés hacer?”
La primera pregunta abre una conversación.
La segunda busca una respuesta.
Y en la intimidad, muchas veces, lo más valioso está justamente en esa conversación.
Denise recomienda
Una nueva fantasía también puede empezar con algo muy sencillo.
Una prenda diferente.
Un disfraz.
Un accesorio.
Una ambientación especial.
Una noche sin teléfonos.
Una música que nunca escuchan juntos.
No se trata de comprar algo para que la experiencia funcione.
Se trata de crear una historia alrededor de lo que elijan.
Porque, como dice Denise:
“El mejor accesorio siempre es una buena idea.”
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Si llegaste hasta acá, ya recorriste las doce historias de la primera saga.
Pero cada historia puede ser también el comienzo de una nueva fantasía.
Doctora Lust
Seguí explorando contenidos sobre sexualidad, fantasías, comunicación, juegos de roles y vida en pareja.
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Descubrí ideas de lencería, disfraces y accesorios para crear tus propios escenarios.
Gracias por leer
Doce historias.
Doce escenarios.
Doce fantasías.
Algunas comenzaron con una mirada.
Otras con una pregunta.
Una tarjeta.
Una fotografía.
Una instrucción.
Un cambio de roles.
Pero todas tuvieron algo en común:
dos personas dispuestas a imaginar.
Esta fue la primera saga de Los Escritos de Désirée.
No sabemos cuál será la próxima historia.
Quizás comience en un hotel.
Quizás en una fiesta.
Quizás con dos desconocidos.
O quizás simplemente con una pareja sentada en su casa preguntándose:
“¿Y si esta noche hacemos algo diferente?”
Porque una buena historia no siempre termina cuando llegamos a la última página.
A veces deja una puerta abierta.
Y detrás de esa puerta…
hay otra historia esperando.
Hasta la próxima
El cuaderno quedó sobre la mesa.
La última página seguía abierta.
Debajo de “Continuará…”, Valentina agregó una última frase:
“Lo mejor todavía está por escribir.”
Apagó la luz.
Julián tomó su mano.
Y juntos dejaron el cuaderno allí.
Esperando.
Porque quizás ese sea el verdadero final de una historia:
no saber exactamente qué viene después.
Pero tener ganas de descubrirlo.
Hasta la próxima.
Désirée ❤️


