LOS ESCRITOS DE DÉSIRÉE — HISTORIA 12
Ahora sé lo que estoy construyendo
Jimena volvió a abrir aquella primera nota.
La había guardado durante meses.
Arriba todavía podía leerse:
“Crear contenido.”
Debajo había quedado aquella frase que había escrito casi sin pensar:
“¿Y si lo hago?”
Jimena sonrió.
Había pasado bastante tiempo desde aquella noche.
Ahora tenía fotografías que le gustaban.
Una estética propia.
Personas que reconocían su nombre.
Mensajes que esperaba con curiosidad.
Un calendario.
Ideas para las próximas semanas.
Y, sobre todo, una sensación que antes no tenía.
Sabía lo que estaba haciendo.
No porque tuviera todas las respuestas.
Al contrario.
Todavía había cosas que quería descubrir.
Nuevos formatos.
Nuevas ideas.
Nuevos looks.
Nuevas formas de contar lo que quería contar.
Pero ya no estaba empezando desde cero.
Había aprendido a mirarse.
A elegir.
A probar.
A equivocarse.
A cambiar de opinión.
A escuchar.
Y también a decir que no.
Jimena cerró la vieja nota y abrió una nueva.
Esta vez no escribió:
“Crear contenido”.
Escribió:
“Seguir construyendo.”
Se quedó pensando unos segundos.
Después agregó:
“A mi manera.”
Miró alrededor.
Su habitación ya no era exactamente la misma.
Había un rincón preparado para las fotografías.
Una pequeña colección de accesorios.
Ropa seleccionada.
Una notebook llena de ideas.
Y una cámara que antes casi no utilizaba.
Todo aquello había aparecido poco a poco.
Sin un gran plan.
Sin saber exactamente dónde iba a terminar.
Simplemente había ido avanzando.
Jimena tomó el teléfono.
Abrió su cuenta.
Había una nueva notificación.
Sonrió.
No porque necesitara comprobar un número.
Sino porque reconoció el nombre de alguien que llevaba bastante tiempo acompañándola.
Y entonces entendió algo.
Quizás nunca iba a saber exactamente hasta dónde podía llegar.
Y estaba bien.
Porque ahora había algo que sí sabía.
Esto era suyo.
No era solamente una cuenta.
No eran solamente fotografías.
No eran solamente seguidores.
Era una historia que ella había empezado a escribir.
Y todavía no había terminado.
La fantasía detrás de la historia
Hay proyectos que empiezan sin saber exactamente qué van a convertirse.
Con el tiempo, las experiencias, las decisiones y los pequeños pasos terminan construyendo una identidad.
No hace falta tener todo resuelto para saber que estás avanzando.
Para llevar la fantasía al juego
A veces lo más importante no es llegar a un lugar determinado.
Es descubrir qué te representa, qué querés construir y qué parte de ese camino querés hacer tuya.
La mirada de Désirée
Jimena volvió a pensar en aquella primera noche.
La chica que había escrito:
“¿Y si lo hago?”
Ya no era la misma.
Ahora podía mirar aquella pregunta y responderla.
“Lo hice.”
Pero esa no era la última página.
Era apenas la primera de muchas.
Porque cuando una historia empieza a sentirse propia...
siempre queda algo más por contar.
Así lo cuenta Désirée.


