Comprá online las 24 hs. Envíos 100% discretos a todo el país. ¿Por qué elegir Intime Love Store? ✓ Más de 20 años de trayectoria. ✓ Envíos discretos a toda Argentina. ✓ Atención personalizada. ✓ Productos originales. ✓ Pago seguro. ✓ Retiro en el local. Atención personalizada por WhatsApp. 🔥 Nuevos ingresos todas las semanas. Comprá online las 24 hs. Envíos 100% discretos a todo el país. ¿Por qué elegir Intime Love Store? ✓ Más de 20 años de trayectoria. ✓ Envíos discretos a toda Argentina. ✓ Atención personalizada. ✓ Productos originales. ✓ Pago seguro. ✓ Retiro en el local. Atención personalizada por WhatsApp. 🔥 Nuevos ingresos todas las semanas. Comprá online las 24 hs. Envíos 100% discretos a todo el país. ¿Por qué elegir Intime Love Store? ✓ Más de 20 años de trayectoria. ✓ Envíos discretos a toda Argentina. ✓ Atención personalizada. ✓ Productos originales. ✓ Pago seguro. ✓ Retiro en el local. Atención personalizada por WhatsApp. 🔥 Nuevos ingresos todas las semanas. Comprá online las 24 hs. Envíos 100% discretos a todo el país. ¿Por qué elegir Intime Love Store? ✓ Más de 20 años de trayectoria. ✓ Envíos discretos a toda Argentina. ✓ Atención personalizada. ✓ Productos originales. ✓ Pago seguro. ✓ Retiro en el local. Atención personalizada por WhatsApp. 🔥 Nuevos ingresos todas las semanas. Comprá online las 24 hs. Envíos 100% discretos a todo el país. ¿Por qué elegir Intime Love Store? ✓ Más de 20 años de trayectoria. ✓ Envíos discretos a toda Argentina. ✓ Atención personalizada. ✓ Productos originales. ✓ Pago seguro. ✓ Retiro en el local. Atención personalizada por WhatsApp. 🔥 Nuevos ingresos todas las semanas.
Capítulo 14 — Tres caminos

Tres caminos

Había algo curioso en los viajes.

Uno podía planificar durante meses.

Elegir un hotel.

Comprar los pasajes.

Reservar excursiones.

Hacer listas.

Y aun así, las cosas más importantes podían suceder por casualidad.

Eso era exactamente lo que estaba empezando a ocurrir en Tulum.


Valentina y Tomás

Valentina y Tomás habían llegado desde Playa del Carmen.

Después de varios días de calor, caminatas y conversaciones que habían cambiado algo entre ellos, necesitaban una playa tranquila.

Eligieron Playa Paraíso.

Valentina llevaba un vestido blanco liviano sobre el traje de baño y su capelina.

Tomás, la musculosa verde y sus anteojos oscuros.

Se instalaron cerca de una zona donde había menos gente.

—Acá me gusta —dijo Valentina.

Tomás miró alrededor.

—Está bastante tranquilo.

—Por eso.

Ella dejó el bolso sobre la arena.

—Quiero quedarme acá.

Tomás sonrió.

—Entonces nos quedamos.


Camila y Diego

Unos kilómetros más atrás, Camila y Diego acababan de llegar.

Habían salido temprano desde Cancún.

El viaje había sido largo, pero ninguno se quejaba.

Camila llevaba el pelo recogido en su característico rodete oscuro.

Sus labios rojos destacaban incluso bajo el sol.

Diego llevaba una camiseta clara y sus gafas de sol.

Cuando llegaron a la playa, Camila miró hacia el mar.

—Valió la pena levantarse temprano.

—Te dije.

—No te acostumbres a tener razón.

Diego se rio.

Caminaron por la arena buscando un lugar tranquilo.

Camila miraba alrededor.

No buscaba nada.

Simplemente observaba.


Lucía y Álvaro

La tercera pareja había llegado desde Tulum pueblo.

Lucía llevaba el pelo rubio recogido y una salida de playa clara.

Álvaro, su piluso y la camiseta roja.

Habían decidido caminar bastante antes de instalarse.

Querían encontrar un lugar alejado del movimiento.

—¿Seguimos?

—Un poco más.

—¿Hasta dónde?

Lucía señaló hacia adelante.

—Hasta donde haya menos gente.

Álvaro sonrió.

—Eso puede ser difícil en agosto.

—Entonces buscamos.

Y siguieron caminando.


La coincidencia

Fue Camila quien los vio primero.

Dos personas caminaban por la orilla.

Una mujer rubia.

Un hombre con un piluso rojo.

Camila los observó durante unos segundos.

—Mirá.

Diego giró la cabeza.

—¿Qué?

—Ellos.

—¿Los conocés?

—No.

Pero algo en aquella pareja le resultaba familiar.

No sabía qué.

Quizás simplemente era la sensación de haber visto demasiadas personas durante aquellas vacaciones.

Continuaron caminando.

Unos minutos después, Lucía y Álvaro se detuvieron cerca de una zona donde había menos gente.

Álvaro señaló hacia el agua.

—¿Nos quedamos acá?

Lucía miró alrededor.

—Sí.

Y dejaron sus cosas.


El primer saludo

El encuentro ocurrió de la manera más sencilla.

Una pelota que alguien había dejado caer rodó por la arena.

Álvaro la tomó.

Miró alrededor.

—¿Es de ustedes?

Diego levantó la mano.

—Sí. Gracias.

Álvaro se acercó para devolvérsela.

—De nada.

Camila sonrió.

—Gracias.

Lucía también sonrió.

—Hola.

—Hola.

Un saludo.

Nada más.

Pero entonces Valentina se acercó desde unos metros.

Había visto la escena.

—¿Todo bien?

Tomás venía detrás.

Camila la miró.

Valentina la miró.

Durante un segundo ninguna dijo nada.

Hasta que Camila sonrió.

—Hola.

—Hola.

Y entonces sucedió algo extraño.

Las seis personas comenzaron a conversar.


Seis desconocidos

Al principio hablaron de cosas simples.

De dónde eran.

Cuánto tiempo llevaban en México.

Dónde estaban alojados.

Qué lugares habían visitado.

La conversación apareció naturalmente.

—Nosotros somos de Argentina —dijo Tomás.

—Nosotros de México —respondió Diego.

Lucía sonrió.

—Y nosotros de España.

Camila levantó las cejas.

—Mirá vos.

Tres parejas.

Tres países.

Tres caminos diferentes.

Y un mismo destino.

Tulum.


Una sensación conocida

Mientras hablaban, Valentina miró a Camila.

Había algo en ella que le resultaba curioso.

Camila también parecía observarla.

No de una manera incómoda.

Simplemente con curiosidad.

Lucía, mientras tanto, escuchaba la conversación.

Álvaro miraba hacia el mar.

Y Tomás y Diego hablaban de los lugares que habían recorrido.

—Nosotros estuvimos en Playa del Carmen —comentó Valentina.

Camila sonrió.

—Nosotros también.

Tomás la miró.

—¿Cuándo?

—Hace unos días.

—Nosotros también.

Lucía intervino:

—Nosotros fuimos desde Cozumel.

Diego la miró sorprendido.

—¿Cozumel?

—Sí.

Camila sonrió.

—Entonces hicimos prácticamente el mismo recorrido.

Valentina miró a Tomás.

Después a los demás.

—Qué casualidad.


El plan

La tarde comenzó a caer lentamente.

El sol ya no estaba tan fuerte.

La playa se había quedado más tranquila.

Nadie parecía tener apuro.

Camila fue la primera en decirlo:

—Podríamos tomar algo juntos.

Valentina sonrió.

—Me parece bien.

Lucía miró a Álvaro.

Él asintió.

Se levantaron.

Comenzaron a caminar los seis.

No sabían demasiado unos de otros.

Pero había algo cómodo en aquella compañía.

Como si se conocieran desde hacía más tiempo del que realmente se conocían.


Al caer la tarde

Caminaron hacia una zona más tranquila.

La conversación se hizo más personal.

Hablaron de parejas.

De viajes.

De lo extraño que era encontrarse tan lejos de casa con personas de lugares tan diferentes.

Hasta que Diego dijo:

—¿No les parece raro?

—¿Qué? —preguntó Tomás.

—Que los seis hayamos terminado acá.

Lucía sonrió.

—Quizás no sea tan casual.

Valentina miró el mar.

—O quizás Tulum hace esas cosas.

Camila se rio.

—Entonces tendremos que descubrir qué cosas hace.

Nadie respondió.

Pero los seis sonrieron.

El sol terminó de esconderse detrás del horizonte.

Y aquella tarde, que había empezado como cualquier otra tarde de vacaciones, terminó convirtiéndose en algo que ninguno de ellos había planeado.

Tres parejas.

Tres países.

Tres historias.

Y un mismo lugar.

Tulum.


Esa noche, mientras regresaban hacia sus respectivos alojamientos, ninguno de los seis sabía exactamente qué había ocurrido.

No había ocurrido nada extraordinario.

Todavía.

Pero todos habían sentido lo mismo.

Una curiosidad.

Una energía diferente.

La sensación de que aquel encuentro no había sido simplemente una casualidad.

Y al día siguiente volverían a verse.

Esta vez, por elección.


Continuará…

Capítulo 15 — La noche

Seis personas. Tres parejas. Una conversación que empieza a cambiar el sentido de aquel encuentro.

WHAT HAPPENS IN PLAYA… QUEDA EN PLAYA
Una historia de Désirée