Antes de un trío: lo que una pareja debería hablar y acordar
Un trío puede ser una experiencia elegida por una pareja para explorar su sexualidad, pero para que sea una experiencia positiva no alcanza con que exista deseo.
Antes de sumar a una tercera persona, hay algo todavía más importante: hablar, acordar y cuidarse.
¿Los dos realmente quieren?
La primera pregunta no es qué van a hacer, sino si ambos quieren hacerlo.
No debería existir presión, miedo a perder a la pareja ni la sensación de tener que aceptar para complacer al otro.
Un "sí" saludable tiene que ser libre y puede transformarse en un "no" en cualquier momento.
Hablen de los límites antes
Antes del encuentro, conversen sobre qué les genera curiosidad, qué les interesa y qué cosas definitivamente no quieren.
También pueden acordar:
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Qué prácticas están permitidas.
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Qué límites son innegociables.
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Qué señales utilizarán para detenerse.
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Qué información quieren compartir durante y después.
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Qué hacer si alguno se siente incómodo.
No dejen los límites para el momento de la excitación.
¿Quién será la tercera persona?
También es importante pensar cómo se incorporará esa persona a la experiencia.
Debe conocer que se trata de un encuentro consensuado y poder establecer sus propios límites.
La tercera persona no es un "accesorio" de la pareja: también tiene derecho a decidir, detenerse y cambiar de opinión.
La prevención sexual es fundamental
Incorporar una tercera persona también significa considerar nuevas posibilidades de exposición a infecciones de transmisión sexual.
El uso correcto de preservativos y otras barreras puede reducir el riesgo de determinadas ITS, aunque no elimina completamente todas las posibilidades de transmisión.
También es importante conversar sobre salud sexual y considerar los testeos de ITS de acuerdo con las prácticas y las exposiciones de cada persona. Muchas ITS pueden no producir síntomas.
Las vacunas contra algunas infecciones, como HPV y hepatitis A y B, también forman parte de la prevención cuando corresponden.
¿Qué pasa después?
Este punto suele olvidarse.
Después del encuentro, hablen.
¿Cómo se sintieron? ¿Hubo algo que generó incomodidad? ¿Los acuerdos funcionaron? ¿Hay algo que quieran cambiar?
Los celos, la inseguridad o las emociones inesperadas no significan necesariamente que la experiencia haya sido un fracaso. Lo importante es poder hablarlas sin juzgarse.
Una última pregunta antes de hacerlo
Pregúntense:
"Si mañana cambiáramos de opinión, ¿podríamos decirlo sin miedo?"
Si la respuesta es sí, probablemente exista una buena base para conversar.
Porque un trío no debería comenzar cuando empieza el encuentro.
Debería comenzar mucho antes: con confianza, consentimiento, comunicación y cuidado.
El consejo de la Doctora Lust
Explorar la sexualidad en pareja puede ser una experiencia enriquecedora. Pero el placer no debería estar separado del respeto.
Hablen antes. Acuerden antes. Cuídense siempre.
Hasta el próximo consejo,
Doctora Lust
Especialista en bienestar íntimo y sexual.
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