Los escritos de Désirée
La sorpresa de Abigail
Marcos tenía una relación complicada con los médicos.
No era miedo, exactamente. Era más bien esa incomodidad que hacía que cada chequeo de rutina terminara siendo postergado unos días más.
Abigail ya se había cansado de insistir.
—Es un chequeo, Marcos. Nada más.
Y esta vez, contra todo pronóstico, Marcos le hizo caso.
Fue al laboratorio, se hizo los análisis, soportó la extracción de sangre —aunque cerró los ojos durante unos segundos— y volvió a casa sintiéndose orgulloso de sí mismo.
Cuando abrió la puerta, Abigail lo estaba esperando.
—¿Y?
—Sobreviví.
—¿Tan mal la pasaste?
—No. Pero no quiero hablar del tema.
Abigail sonrió.
—Perfecto.
Esa respuesta le llamó la atención.
—¿Perfecto?
—Sí. Andá a descansar. Yo tengo algo preparado para vos.
Marcos no preguntó.
Un rato después, mientras miraba televisión, escuchó unos pasos acercándose por el pasillo.
Levantó la vista.
Y se quedó en silencio.
Abigail había cambiado completamente.
Llevaba un uniforme de enfermera, una pequeña cofia y una carpeta en la mano.
Intentaba mantener una expresión seria, pero la sonrisa la delataba.
—Buenas noches, señor Marcos.
Él soltó una carcajada.
—¿Qué es esto?
Abigail abrió la carpeta.
—Su ficha indica que todavía tiene un chequeo pendiente.
—¿Otro?
—Uno muy importante.
Marcos la miró.
Esta vez entendió que el juego recién empezaba.
—¿Y usted quién es?
Abigail se acercó un poco más.
—La enfermera que se va a ocupar personalmente de su caso.
—Creo que ya me siento mucho mejor.
—Eso habrá que comprobarlo.
Abigail dejó la carpeta sobre la mesa.
La televisión seguía encendida, pero ninguno de los dos le prestaba atención.
Lo que había empezado como una broma se había convertido en otra cosa.
Una pequeña historia inventada entre los dos.
Un personaje.
Una sorpresa.
Y la sensación de que, por una noche, podían olvidarse de la rutina y jugar a ser alguien más.
Abigail tomó nuevamente la carpeta.
—Bien, señor Marcos. Podemos comenzar con el último chequeo.
Él sonrió.
—¿Y cuánto dura?
Abigail cerró la puerta detrás de ella.
—Eso depende de qué tan buen paciente seas.
La fantasía detrás de la historia
El juego de roles consiste en salir, por un rato, de la rutina y crear una situación diferente entre dos personas. No hace falta montar una escena complicada: un personaje, un disfraz y una pequeña historia pueden ser suficientes para cambiar completamente el clima de una noche.
En la historia de Abigail y Marcos, el disfraz de enfermera es apenas el comienzo. Lo importante es la sorpresa, la complicidad y la posibilidad de jugar juntos.
Para llevar la fantasía al juego
Un disfraz puede ayudar a construir el personaje, mientras que determinados accesorios o juguetes pueden incorporarse a la historia como parte del juego.
La clave es elegirlos previamente y acordar entre ambos qué quieren probar. El objetivo no es seguir un guion perfecto, sino crear una fantasía que puedan disfrutar juntos.
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