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No monogamia ética: qué es y por qué está cambiando las relaciones

DOCTORA LUST

12 TENDENCIAS QUE ESTÁN CAMBIANDO EL SEXO

01/12 — NO MONOGAMIA ÉTICA

Cuando la exclusividad deja de ser la única manera de relacionarse


1. ¿Qué es la no monogamia ética?

La no monogamia ética (ENM, por sus siglas en inglés) es un término paraguas que engloba diferentes formas de relacionarse en las que una persona puede mantener vínculos sexuales, afectivos o románticos con más de una persona, con conocimiento, consentimiento y acuerdo de todas las personas involucradas.

Y acá aparece la palabra fundamental:

consentimiento.

Porque la no monogamia ética no significa simplemente “tener permiso para engañar”.

De hecho, es justamente lo contrario.

La diferencia fundamental entre una relación no monógama consensuada y una infidelidad está en que las personas involucradas conocen la estructura de la relación y participan voluntariamente de los acuerdos que la sostienen.

Por eso, quizás la primera sorpresa sea que la ENM no empieza con el sexo.

Empieza con una conversación.


2. ¿Por qué estamos hablando cada vez más de esto?

Durante mucho tiempo, la pareja monógama se presentó como prácticamente el único modelo legítimo de relación:

dos personas → exclusividad → compromiso → pareja.

Pero las formas de relacionarse no son estáticas.

En las últimas décadas aumentó el interés académico y social por las relaciones no monógamas consensuadas, y hoy existe una investigación considerable sobre modelos como las relaciones abiertas, el swinging y el poliamor. Una revisión académica señala que al menos un 5% de la población norteamericana se encontraba en algún tipo de relación consensualmente no monógama, y que las medidas de calidad de relación no muestran necesariamente una desventaja frente a las relaciones monógamas.

Esto no significa que “todo el mundo quiera dejar de ser monógamo”.

Ni que la monogamia esté desapareciendo.

Significa algo mucho más interesante:

cada vez más personas están cuestionando la idea de que existe una única manera correcta de construir una relación.


3. No monogamia no significa una sola cosa

Y este es uno de los puntos que más vale la pena explicar.

Cuando hablamos de no monogamia ética estamos hablando de un universo de posibilidades, no de una práctica única.

Dentro de este paraguas podemos encontrar, entre otras:

Relaciones abiertas

Una pareja puede mantener su vínculo afectivo principal y, de acuerdo con determinadas reglas, permitir experiencias sexuales con otras personas.

Swinging

Parejas que exploran experiencias sexuales con otras personas o parejas, generalmente dentro de acuerdos compartidos.

Poliamor

Personas que pueden establecer simultáneamente múltiples vínculos románticos o afectivos, además de los sexuales, con conocimiento y consentimiento de quienes participan.

Anarquía relacional

Una perspectiva que cuestiona las jerarquías y etiquetas tradicionales de las relaciones y propone construir cada vínculo a partir de acuerdos propios.

No existe, por lo tanto, “la” no monogamia.

Existen diferentes formas de organizar el deseo, la intimidad, el compromiso y los vínculos.


4. ¿Y dónde queda la fidelidad?

Acá aparece una de las preguntas más interesantes.

Si no existe exclusividad sexual, ¿puede existir fidelidad?

La respuesta es sí.

Porque fidelidad y exclusividad no necesariamente son sinónimos.

Una pareja puede acordar que cada integrante tenga experiencias sexuales con otras personas y, al mismo tiempo, establecer límites muy concretos sobre qué está permitido, qué debe comunicarse, qué información se comparte y qué situaciones quedan fuera del acuerdo.

En otras palabras:

la fidelidad deja de definirse únicamente por “no estar con nadie más” y puede pasar a definirse por “respetar los acuerdos que construimos juntos”.

Eso modifica completamente la conversación.


5. El verdadero desafío: hablar

Paradójicamente, una de las cosas que más exige la no monogamia ética no es la libertad.

Es la comunicación.

Porque abrir una relación no elimina los celos, la inseguridad, el miedo o la vulnerabilidad.

Los hace imposibles de esconder detrás de la palabra “pareja”.

La investigación sobre CNM destaca precisamente la importancia del consentimiento, la comunicación, la confianza, la honestidad y la negociación de límites.

¿Qué pasa si uno quiere abrir la relación y el otro no?

¿Qué pasa si aparece una persona que genera sentimientos?

¿Qué pasa si un acuerdo deja de funcionar?

¿Qué información quieren compartir?

¿Qué cosas prefieren no saber?

¿Se permiten solamente encuentros sexuales?

¿También citas?

¿Se permiten vínculos afectivos?

¿Hay personas con las que no?

¿Hay lugares o situaciones que quedan fuera?

No hay una respuesta universal.

Y justamente ahí está la cuestión:

los acuerdos tienen que construirse.


6. “Pero si hay celos, entonces no funciona”

Este es uno de los grandes mitos.

Los celos no desaparecen mágicamente porque una pareja sea no monógama.

Tampoco desaparecen porque una pareja sea monógama.

La diferencia está en cómo se los aborda.

La investigación sobre relaciones no monógamas señala que gestionar los celos, negociar autonomía y compromiso y mantener una comunicación clara forman parte importante del trabajo relacional.

Y hay una idea interesante detrás de esto:

sentir celos no necesariamente significa que una relación esté mal.

Puede significar miedo.

Puede significar inseguridad.

Puede significar necesidad de atención.

Puede significar que un acuerdo necesita revisarse.

Puede significar muchas cosas.

La emoción aparece.

Lo importante es qué hacen las personas con ella.


7. Lo que NO es no monogamia ética

Acá Doctora Lust puede ser particularmente contundente.

No es engañar.

Si una persona mantiene relaciones con alguien fuera de su pareja sin que la otra persona lo sepa o lo haya aceptado, no estamos hablando de no monogamia ética.

No es convencer a tu pareja.

El consentimiento no debería surgir de la presión, el miedo a perder al otro o el “si me amás, deberías aceptar”.

No es hacer cualquier cosa.

La libertad dentro de una relación no significa ausencia de límites.

No es tener sexo con muchas personas porque sí.

Puede haber relaciones ENM con mucha actividad sexual, poca actividad sexual o incluso períodos sin encuentros externos.

Y tampoco es necesariamente una relación sin compromiso.

Una relación no monógama puede tener compromiso, amor, proyectos, convivencia, responsabilidad y vínculos profundos.

Lo que cambia es la estructura de exclusividad.


8. ¿Entonces estamos frente a una nueva forma de sexualidad?

No exactamente.

Y esta aclaración es importante.

La no monogamia no nació con Instagram, Tinder o las nuevas generaciones.

Las sociedades humanas han conocido históricamente distintas formas de organizar las relaciones, aunque las estructuras, significados y contextos culturales hayan sido muy diferentes.

Lo que sí está cambiando es la conversación contemporánea alrededor de estas alternativas.

Hay más investigación, más visibilidad y más vocabulario para hablar de ellas.

Y eso permite que algunas personas puedan preguntarse algo que antes ni siquiera formulaban:

“¿La relación que quiero tiene que parecerse necesariamente a la relación que me enseñaron?”

Ahí está, probablemente, el verdadero cambio.


9. La tendencia no es “tener más parejas”

Y acá pondría el foco conceptual de todo el primer capítulo.

Porque sería muy fácil convertir esta tendencia en:

“Ahora la gente quiere acostarse con más personas.”

Y eso sería una lectura demasiado superficial.

La verdadera tendencia tiene más que ver con revisar las reglas tradicionales de las relaciones.

Preguntarse:

  • ¿Qué significa ser pareja?
  • ¿Qué significa ser fiel?
  • ¿Qué cosas tienen que ser exclusivas?
  • ¿El amor necesariamente implica exclusividad?
  • ¿El deseo hacia otras personas amenaza una relación?
  • ¿Podemos construir nuestros propios acuerdos?
  • ¿Qué necesitamos para sentirnos seguros dentro de una relación?

La no monogamia ética pone esas preguntas sobre la mesa.

Y por eso es una tendencia mucho más interesante que simplemente “una nueva manera de tener sexo”.


10. La mirada de Doctora Lust

Acá cerraría el contenido con una intervención más editorial, casi como una conclusión de la Doctora:

“Quizás la revolución no sea acostarse con más personas. Quizás la verdadera revolución sea animarse a hablar de lo que queremos antes de romper los acuerdos que nunca nos animamos a discutir.”

Porque, al final, la no monogamia ética no propone una fórmula universal.

Propone algo bastante más incómodo:

que cada relación tenga que hacerse cargo de definir sus propias reglas.

Y eso requiere deseo.

Pero también requiere honestidad.

Comunicación.

Límites.

Consentimiento.

Y mucha responsabilidad emocional.

Porque tener libertad no significa hacer lo que quieras.

Significa que todas las personas involucradas puedan elegir libremente qué quieren.

 

Y ahí empieza la diferencia entre una relación abierta y una relación rota.