Comprá online las 24 hs. Envíos 100% discretos a todo el país. ¿Por qué elegir Intime Love Store? ✓ Más de 20 años de trayectoria. ✓ Envíos discretos a toda Argentina. ✓ Atención personalizada. ✓ Productos originales. ✓ Pago seguro. ✓ Retiro en el local. Atención personalizada por WhatsApp. 🔥 Nuevos ingresos todas las semanas. Comprá online las 24 hs. Envíos 100% discretos a todo el país. ¿Por qué elegir Intime Love Store? ✓ Más de 20 años de trayectoria. ✓ Envíos discretos a toda Argentina. ✓ Atención personalizada. ✓ Productos originales. ✓ Pago seguro. ✓ Retiro en el local. Atención personalizada por WhatsApp. 🔥 Nuevos ingresos todas las semanas. Comprá online las 24 hs. Envíos 100% discretos a todo el país. ¿Por qué elegir Intime Love Store? ✓ Más de 20 años de trayectoria. ✓ Envíos discretos a toda Argentina. ✓ Atención personalizada. ✓ Productos originales. ✓ Pago seguro. ✓ Retiro en el local. Atención personalizada por WhatsApp. 🔥 Nuevos ingresos todas las semanas. Comprá online las 24 hs. Envíos 100% discretos a todo el país. ¿Por qué elegir Intime Love Store? ✓ Más de 20 años de trayectoria. ✓ Envíos discretos a toda Argentina. ✓ Atención personalizada. ✓ Productos originales. ✓ Pago seguro. ✓ Retiro en el local. Atención personalizada por WhatsApp. 🔥 Nuevos ingresos todas las semanas. Comprá online las 24 hs. Envíos 100% discretos a todo el país. ¿Por qué elegir Intime Love Store? ✓ Más de 20 años de trayectoria. ✓ Envíos discretos a toda Argentina. ✓ Atención personalizada. ✓ Productos originales. ✓ Pago seguro. ✓ Retiro en el local. Atención personalizada por WhatsApp. 🔥 Nuevos ingresos todas las semanas.
La transferencia: cuando el pasado aparece en nuestros vínculos

BLOG 9 — SIGMUND FREUD

La transferencia: cuando el pasado aparece en nuestros vínculos

¿Alguna vez alguien te provocó una emoción demasiado intensa para el tiempo que llevaban conociéndose?

Una persona que acabás de conocer y, sin entender por qué, te genera una confianza enorme.

Alguien que apenas conocés y despierta en vos una desconfianza inmediata.

Una pareja que hace algo pequeño y provoca una reacción enorme.

O alguien que te atrae de una manera que parece tener una intensidad difícil de explicar.

Freud observó algo fascinante en el trabajo psicoanalítico:

muchas veces no nos relacionamos solamente con la persona que tenemos delante.

También podemos relacionarnos con aquello que esa persona despierta en nuestra historia.

A este fenómeno lo llamó transferencia.


No siempre reaccionamos solamente al presente

Imaginemos una situación sencilla.

Tu pareja tarda varias horas en responderte un mensaje.

El hecho concreto es bastante pequeño.

Pero dentro tuyo aparece una reacción enorme:

“Seguro ya no le importo.”

“Está perdiendo el interés.”

“Me va a dejar.”

La reacción puede tener que ver con la situación actual.

Pero también puede tocar experiencias, inseguridades o formas de vincularte que vienen de mucho antes.

Eso es lo interesante de la transferencia:

el presente puede activar emociones que tienen raíces en nuestro pasado.


¿Qué es la transferencia?

En el psicoanálisis, la transferencia describe el proceso mediante el cual sentimientos, expectativas, deseos o patrones de relación vinculados con personas significativas de nuestra historia pueden desplazarse hacia otra persona.

Freud la observó especialmente en la relación entre paciente y analista.

Pero el concepto terminó convirtiéndose en una herramienta muy importante para pensar los vínculos humanos.

Porque nuestras experiencias anteriores pueden influir en cómo interpretamos las relaciones actuales.

No significa que estemos “inventando” lo que sentimos.

La emoción es real.

Lo que puede no ser completamente actual es el origen de toda esa intensidad.


Y en el amor esto puede ser especialmente poderoso

Cuando alguien nos gusta, no llegamos a esa relación con la mente en blanco.

Llegamos con nuestra historia.

Con nuestras experiencias.

Con nuestros aprendizajes.

Con nuestras heridas.

Con nuestras expectativas.

Con nuestras fantasías.

Y también con nuestras formas aprendidas de entender el amor.

Por eso dos personas pueden vivir exactamente la misma situación de maneras completamente diferentes.

Una demora en responder puede ser simplemente una demora.

Para otra persona puede sentirse como abandono.

Un gesto de cariño puede sentirse maravilloso para alguien y generar incomodidad en otra persona.

No solamente reaccionamos a lo que el otro hace. También reaccionamos a lo que ese comportamiento significa para nosotros.


“¿Por qué esta persona me afecta tanto?”

Esta puede ser una pregunta muy interesante.

No porque necesariamente exista un misterio psicológico detrás de cada atracción.

Sino porque algunas personas parecen tocar botones emocionales que otras ni siquiera encuentran.

Una mirada.

Una forma de hablar.

Una actitud.

Una manera de acercarse o de alejarse.

Y de repente aparece una sensación intensa.

Deseo.

Miedo.

Necesidad.

Celos.

Admiración.

Rechazo.

A veces incluso una mezcla de varias.

La persona que tenemos delante puede estar activando algo que ya existía dentro nuestro.


La transferencia no significa que todo sea una ilusión

Acá hay que hacer una distinción importante.

Si alguien nos trata mal, no significa automáticamente que nuestra reacción sea una transferencia.

Si una persona nos falta el respeto, podemos estar respondiendo simplemente a lo que está ocurriendo.

El concepto no debería utilizarse para invalidar nuestras emociones ni para justificar comportamientos dañinos.

La pregunta es otra:

¿La intensidad de mi reacción corresponde solamente a lo que está pasando ahora?

Esa pregunta puede abrir una reflexión interesante.


También podemos transferir expectativas

No solamente transferimos emociones.

También podemos llevar a una relación determinadas expectativas.

Esperar que el otro nos abandone.

Esperar que nos engañe.

Esperar que nos rescate.

Esperar que nos necesite constantemente.

Esperar que adivine lo que sentimos.

Esperar que nos dé aquello que alguna vez nos faltó.

Y sin darnos cuenta podemos terminar intentando que una relación actual resuelva una historia anterior.

Pero ninguna pareja debería tener que convertirse en el terapeuta de nuestro pasado.

Una relación puede acompañarnos en nuestra historia. No necesariamente puede repararla por completo.


¿Y qué pasa con la sexualidad?

Acá el concepto se vuelve todavía más interesante.

Porque también podemos llevar nuestras experiencias anteriores a nuestra vida sexual.

Podemos asociar intimidad con seguridad.

O con peligro.

Con libertad.

O con vergüenza.

Podemos sentirnos especialmente atraídos por determinadas dinámicas porque nos resultan familiares.

Y algo muy curioso puede ocurrir:

lo familiar no siempre es lo mismo que lo saludable.

A veces confundimos intensidad con conexión.

Drama con pasión.

Incertidumbre con deseo.

Distancia con misterio.

Y no necesariamente porque queramos sufrir.

Quizás porque nuestro sistema emocional aprendió a reconocer determinadas dinámicas como conocidas.


¿Por qué algunas personas nos resultan “irresistibles”?

Esta pregunta no tiene una única respuesta.

La atracción es compleja y puede estar influida por muchísimos factores.

Pero Freud nos invita a incorporar una pregunta adicional:

¿Qué representa esta persona para mí?

Quizás nos recuerda inconscientemente una experiencia.

Quizás despierta una sensación conocida.

Quizás encarna una característica que deseamos.

Quizás activa una fantasía.

O quizás simplemente nos atrae y no existe ninguna explicación profunda.

Y también está bien.

El autoconocimiento no consiste en encontrar una causa secreta para absolutamente todo.


Repetir no siempre significa elegir

Hay personas que se encuentran una y otra vez en relaciones parecidas.

Cambian de pareja.

Cambian de escenario.

Pero el patrón parece repetirse.

Siempre terminan con alguien emocionalmente distante.

Siempre sienten que tienen que perseguir al otro.

Siempre terminan cuidando más de lo que reciben.

Siempre aparece el mismo tipo de conflicto.

Freud estaba profundamente interesado en estas repeticiones.

Porque aquello que no comprendemos puede volver a aparecer de diferentes maneras.

No para castigarnos.

Sino porque nuestra historia también participa en la manera en que construimos nuestros vínculos.


Reconocer un patrón cambia la pregunta

En lugar de:

“¿Por qué siempre me toca gente así?”

podemos preguntarnos:

“¿Qué me resulta familiar de este tipo de vínculo?”

En lugar de:

“¿Por qué necesito tanto que esta persona me quiera?”

podemos preguntarnos:

“¿Qué significa para mí ser elegido por alguien así?”

Y en lugar de:

“¿Por qué esta persona me vuelve loco?”

podemos preguntarnos:

“¿Qué parte de mi historia parece activarse cuando estoy con ella?”

No para culparnos.

No para analizar cada relación hasta el cansancio.

Sino para empezar a reconocer nuestros propios patrones.


El pasado no tiene por qué decidir nuestro futuro

Esta quizás sea la parte más liberadora.

Reconocer que nuestra historia influye en nuestros vínculos no significa estar condenados a repetirla.

Podemos observar nuestros patrones.

Cuestionar nuestras expectativas.

Aprender a reconocer nuestras reacciones.

Y empezar a distinguir entre:

lo que está pasando ahora

y

lo que nuestra historia nos hace sentir que está pasando.

Esa diferencia puede ser enorme.


Y quizá el verdadero autoconocimiento esté ahí

No se trata de dejar de sentir.

Ni de convertir cada emoción en un análisis psicológico.

Se trata de poder detenernos un segundo antes de reaccionar.

Preguntarnos:

“¿Estoy respondiendo a esta persona… o a algo que esta persona despertó en mí?”

A veces la respuesta será simplemente:

“Estoy respondiendo a lo que hizo.”

Y otras veces quizás descubramos que detrás hay una historia mucho más larga.

Ambas posibilidades son válidas.


🖤 La pregunta de Doctora Lust

Hay personas que nos hacen sentir cosas que parecen enormes.

Nos fascinan.

Nos desesperan.

Nos generan una necesidad inexplicable.

Nos atraen muchísimo.

O nos producen un rechazo inmediato.

Y quizás la pregunta no sea solamente:

“¿Qué tiene esta persona que me provoca tanto?”

Sino:

“¿Qué despierta en mí?”

Porque tal vez algunas de nuestras relaciones no solamente nos muestran quién tenemos delante.

También pueden mostrarnos quién fuimos, qué aprendimos a esperar y qué seguimos buscando sin darnos cuenta.

Y cuando empezamos a reconocerlo, algo cambia.

Ya no somos solamente protagonistas de nuestros vínculos.

También empezamos a convertirnos en observadores de nuestra propia historia.