Doctora Lust — “Sexualidad ayer, hoy y todo lo que cambió”
¿Cuándo empieza la sexualidad?
Sexualidad ayer, hoy y todo lo que cambió — Artículo 1
Cuando hablamos de sexualidad, muchas veces pensamos automáticamente en relaciones sexuales, deseo o pareja. Pero la sexualidad es un concepto mucho más amplio. Forma parte del desarrollo de cada persona y está relacionada con el cuerpo, los vínculos, las emociones, la identidad, la intimidad y la manera en que nos relacionamos con los demás.
Por eso, ante la pregunta “¿cuándo empieza la sexualidad?”, la respuesta no puede reducirse a una edad determinada.
La sexualidad no aparece de un día para el otro cuando llega la adolescencia. Se va construyendo a lo largo del desarrollo, de distintas maneras y con características propias en cada etapa de la vida.
Sexualidad no es lo mismo que actividad sexual
Esta diferencia es fundamental.
Hablar de sexualidad no significa hablar exclusivamente de relaciones sexuales. La sexualidad también incluye la relación que construimos con nuestro propio cuerpo, la forma en que expresamos afecto, los vínculos que establecemos, la intimidad, la identidad y las emociones.
Durante la infancia, por ejemplo, pueden aparecer preguntas sobre el cuerpo, curiosidad acerca de las diferencias corporales o interés por comprender de dónde vienen los bebés. Estas manifestaciones forman parte del desarrollo y no deben interpretarse utilizando los mismos conceptos que aplicamos a la sexualidad adulta.
Por eso es importante evitar una mirada que coloque la sexualidad adulta sobre la infancia.
¿Qué ocurre durante la infancia?
Durante los primeros años, los niños comienzan a conocer su cuerpo y a construir una imagen de sí mismos.
Aprenden progresivamente cuáles son las partes de su cuerpo, descubren diferencias entre las personas, desarrollan vínculos afectivos y empiezan a incorporar conceptos relacionados con la intimidad y los límites.
La curiosidad también ocupa un lugar importante.
Las preguntas sobre el cuerpo, el nacimiento o las diferencias entre las personas pueden formar parte del desarrollo normal. La manera en que los adultos respondemos a esas preguntas también contribuye a que los niños puedan construir una relación saludable con su cuerpo y comprender progresivamente cuestiones como el consentimiento, la privacidad y el respeto.
No se trata de adelantar conversaciones propias de etapas posteriores, sino de responder de manera adecuada a cada edad y a cada pregunta.
La adolescencia trae cambios, pero no inaugura la sexualidad
Con la llegada de la pubertad y la adolescencia aparecen transformaciones físicas, hormonales y emocionales importantes.
El cuerpo cambia. Puede aparecer el interés romántico o sexual, se modifican los vínculos y comienzan nuevas experiencias relacionadas con la intimidad y el deseo.
Estos cambios pueden hacer que parezca que la sexualidad “empieza” en ese momento.
Sin embargo, lo que comienza en la adolescencia no es la sexualidad en sí misma, sino una nueva etapa de su desarrollo, con características diferentes de las que existían durante la infancia.
Cada persona atraviesa este proceso a su propio ritmo. No existe una edad universal en la que todos comiencen a sentir, pensar o experimentar de la misma manera.
Entonces, ¿cuándo empieza la sexualidad?
Más que buscar una edad exacta, es más apropiado pensar en la sexualidad como un proceso que acompaña el desarrollo humano.
Desde los primeros años construimos nuestra relación con el cuerpo, los afectos, los vínculos y los límites. Más adelante aparecen nuevas dimensiones relacionadas con la identidad, la intimidad, el deseo y las relaciones de pareja.
Y esas dimensiones tampoco quedan definidas durante la adolescencia.
La sexualidad continúa transformándose durante la adultez, en las relaciones, en los cambios corporales, en la maternidad o paternidad, en las experiencias afectivas y también durante el envejecimiento.
Por eso, hablar de sexualidad es hablar de algo que nos acompaña durante toda la vida.
Lo que cambió también fue nuestra manera de hablar de ella
Durante mucho tiempo, muchas familias prácticamente no hablaban de sexualidad.
Las preguntas infantiles podían generar incomodidad. La adolescencia podía quedar asociada exclusivamente a advertencias y riesgos. Y determinados temas podían permanecer en silencio durante décadas.
Hoy contamos con más información y tenemos herramientas que permiten abordar la sexualidad desde una perspectiva más amplia.
Eso no significa que todas las dudas estén resueltas ni que hablar del tema sea siempre sencillo.
Significa que tenemos la posibilidad de reemplazar el silencio por información adecuada, y el miedo por conversaciones que ayuden a comprender.
Y quizás ahí aparece una de las grandes transformaciones de nuestra época: no cambió solamente nuestra sexualidad; también cambió nuestra manera de pensarla y de hablar sobre ella.
Sexualidad ayer, hoy y todo lo que cambió
Si la sexualidad nos acompaña durante toda la vida, también cambia nuestra forma de entenderla.
Lo que nuestros padres pudieron aprender sobre el cuerpo, los vínculos y el sexo no necesariamente es lo mismo que aprendimos nosotros. Y lo que hoy les enseñamos a nuestros hijos tampoco será idéntico a lo que ellos transmitan mañana.
Porque cada generación recibe preguntas nuevas, pero también vuelve a hacerse algunas de las preguntas más antiguas.
¿Cuándo empieza la sexualidad? Tal vez la respuesta más interesante no sea encontrar un momento exacto, sino entender que empieza mucho antes de lo que solemos imaginar y continúa cambiando mucho después de lo que solemos creer.


