LOS ESCRITOS DE DÉSIRÉE — HISTORIA 8
Cuando empezó a tomárselo en serio
Habían pasado algunas semanas desde aquella primera fotografía.
Jimena ya no necesitaba quedarse diez minutos mirando el botón de publicar.
Ahora lo hacía con bastante más naturalidad.
Tenía varias fotografías guardadas.
Algunas ideas anotadas.
Distintos conjuntos preparados.
Y hasta una pequeña lista de cosas que quería probar.
Una tarde abrió la galería del teléfono y se dio cuenta de algo.
Tenía contenido suficiente para varios días.
—¿Cuándo hice todo esto?
Se rio.
Al principio había pensado que crear contenido consistía simplemente en ponerse frente a una cámara.
Ahora sabía que había mucho más detrás.
Elegir un look.
Preparar el espacio.
Pensar una idea.
Buscar una buena luz.
Hacer varias fotografías.
Seleccionar.
Editar.
Publicar.
Y después volver a empezar.
Jimena abrió su cuaderno.
En una página escribió:
LUNES — FOTOS
MARTES — EDICIÓN
MIÉRCOLES — PUBLICACIÓN
JUEVES — NUEVAS IDEAS
No quería convertirlo en una obligación.
Simplemente quería dejar de hacer todo a último momento.
También empezó a separar sus cosas.
Una caja para accesorios.
Un lugar para la lencería.
Una carpeta para fotografías.
Otra para ideas.
Y una lista de conceptos que todavía quería probar.
De repente, su habitación empezó a parecerse menos a un dormitorio y un poco más a un pequeño estudio creativo.
Eso le causó gracia.
Porque nunca había planeado tener uno.
Había empezado simplemente con una pregunta:
“¿Y si lo hago?”
Ahora tenía un cuaderno lleno de ideas.
Una carpeta llena de fotografías.
Y una comunidad que empezaba a reconocerla.
Aquella noche, antes de dormir, miró todo lo que había armado.
Y pensó:
“Creo que esto ya no es solamente una cuenta.”
La fantasía detrás de la historia
Cuando algo empieza a gustarnos, naturalmente queremos organizarlo mejor.
No necesariamente para convertirlo en una obligación, sino para poder disfrutarlo sin que todo dependa de la improvisación.
Para llevar la fantasía al juego
Organizar también puede ser parte de la creatividad.
Un espacio, una agenda, una selección de looks o una carpeta de ideas pueden convertirse en herramientas para darle forma a un proyecto.
La mirada de Désirée
Jimena había empezado jugando con una idea.
Después llegaron las fotografías.
Después los seguidores.
Después los mensajes.
Y ahora tenía algo nuevo:
una rutina propia.
Quizás todavía no sabía exactamente hasta dónde quería llegar.
Pero había empezado a construir algo.
Y esta vez, lo estaba haciendo a su manera.
Así lo cuenta Désirée.
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