LOS ESCRITOS DE DÉSIRÉE — HISTORIA 7
¿Cuánto de mí quiero mostrar?
La pregunta apareció una noche, casi sin avisar.
Jimena estaba revisando los mensajes que había recibido durante el día cuando encontró uno que la hizo detenerse.
No era particularmente diferente a los demás.
Pero le hizo pensar.
Hasta ese momento había disfrutado descubriendo su estilo, probando fotografías y viendo cómo reaccionaban las personas a sus publicaciones.
Todo le resultaba nuevo.
Y divertido.
Pero aquella noche entendió que había una diferencia entre mostrar una parte de ella y sentir que tenía que mostrarlo todo.
Apagó la pantalla del teléfono.
Se levantó y fue hasta el espejo.
Se quedó unos segundos mirándose.
Había aprendido a sentirse cómoda frente a una cámara.
Pero eso no significaba que quisiera que absolutamente todo formara parte de su contenido.
Y estaba bien.
Podía haber cosas que fueran solamente suyas.
Su familia.
Sus amigos.
Su vida cotidiana.
Algunos lugares.
Algunas conversaciones.
Algunos aspectos de ella que no necesitaban convertirse en una publicación.
Jimena volvió a sentarse frente a la notebook.
Abrió una nueva página en su cuaderno.
Esta vez escribió tres palabras:
“Lo que sí.”
Debajo:
“Lo que no.”
Y finalmente:
“Lo que todavía no sé.”
Se quedó mirando la tercera.
Esa era probablemente la más importante.
Porque no tenía que decidir todo esa noche.
Podía cambiar de opinión.
Podía probar algo y después descubrir que no le gustaba.
Podía guardar una idea para más adelante.
Podía decir que no.
Y también podía descubrir nuevos límites a medida que avanzaba.
Jimena cerró el cuaderno.
Por primera vez desde que había comenzado todo, sintió que estaba tomando una decisión que no tenía que ver con una publicación.
Tenía que ver con ella.
Y eso le dio tranquilidad.
La fantasía detrás de la historia
Cuando una persona comienza a exponerse en internet, también empieza a descubrir qué partes de su vida quiere compartir y cuáles prefiere reservar.
No todo tiene que convertirse en contenido.
Y no decidir algo todavía también es una decisión válida.
Para llevar la fantasía al juego
Pensar en los propios límites puede formar parte de cualquier proyecto creativo.
Hay cosas que pueden mostrarse, otras que pueden quedar en privado y otras que quizás todavía no sabemos dónde ubicar.
La mirada de Désirée
Jimena había comenzado esta historia preguntándose:
“¿Y si lo hago?”
Ahora tenía una pregunta mucho más importante:
“¿Hasta dónde quiero llevarlo?”
Y por primera vez entendió que tener una cuenta propia también significaba poder elegir.
Qué mostrar.
Qué guardar.
Y cuándo decir que no.
Así lo cuenta Désirée.
LOS ESCRITOS DE DÉSIRÉE — HISTORIA 8 Cuando empezó a tomárselo en serio


