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Capítulo 15 — La noche

La noche

Volvieron a encontrarse cuando ya había oscurecido.

No había sido exactamente una cita.

Tampoco había sido casualidad.

Después de aquella tarde en Playa Paraíso, los seis habían intercambiado teléfonos.

Y cuando cayó el sol, llegó un mensaje al grupo que habían creado unas horas antes.

Camila:
¿Salimos a tomar algo?

Valentina respondió primero.

¿Dónde?

Diego mandó una ubicación.

Lucía escribió:

Vamos.

Y así, sin demasiadas vueltas, volvieron a encontrarse.


Tulum de noche

El pueblo tenía otra energía después de las nueve.

Luces cálidas.

Música.

Bicicletas.

Restaurantes llenos.

Gente entrando y saliendo.

Turistas caminando sin rumbo.

Tulum parecía hecho para que nadie tuviera demasiadas ganas de volver temprano.

Lucía llegó junto a Álvaro.

Ella llevaba un vestido claro y el pelo rubio suelto.

Él, su inseparable piluso y una remera roja.

Camila apareció unos minutos después junto a Diego.

Valentina y Tomás llegaron últimos.

—Bueno —dijo Tomás—. Parece que esto se está convirtiendo en costumbre.

Camila sonrió.

—Todavía podemos echarles la culpa a las vacaciones.

Todos se rieron.


Una mesa para seis

Eligieron un restaurante tranquilo.

Una mesa larga.

Se sentaron mezclados.

Al principio hablaron de lo más sencillo.

Viajes.

Hoteles.

Playas.

Comidas.

Cozumel.

Cancún.

Playa del Carmen.

Argentina.

México.

España.

Cada uno tenía una historia diferente sobre cómo había terminado en aquel lugar.

Y cada historia parecía tener algún pequeño punto de coincidencia.

—Nosotros llegamos primero a Playa —contó Valentina.

—Nosotros fuimos desde Cancún —respondió Camila.

Lucía levantó su copa.

—Y nosotros veníamos de Cozumel.

Tomás sonrió.

—Tres caminos.

Diego completó:

—Un mismo destino.

Lucía miró alrededor de la mesa.

—Eso empieza a parecer un poco extraño.


La conversación cambia

Con el paso de las horas, la conversación fue dejando de ser turística.

Ya no hablaban solamente de lugares.

Hablaron de parejas.

De viajes anteriores.

De cuánto tiempo llevaban juntos.

De las cosas que habían aprendido el uno del otro.

Y también de las cosas que todavía no conocían.

Fue Valentina quien abrió la puerta.

—¿Ustedes creen que después de muchos años todavía podés descubrir algo nuevo de tu pareja?

Camila la miró.

—Yo creo que sí.

Lucía sonrió.

—Definitivamente.

Diego miró a Camila.

—¿Vos descubriste algo?

Ella sostuvo su mirada.

—Sí.

—¿Qué?

Camila sonrió.

—Que te gusta mirarme.

Todos rieron.

Diego levantó las manos.

—Yo no dije nada.

—No hacía falta.


La confesión de Valentina

Valentina tomó un sorbo de su bebida.

—A nosotros nos pasó algo parecido.

Tomás la miró.

—¿Querés contarles?

Ella asintió.

—Empezamos a prestar atención a las miradas.

Lucía inclinó ligeramente la cabeza.

—¿Las de ustedes?

—Las nuestras y las de los demás.

Hubo un pequeño silencio.

No era incómodo.

Era curiosidad.

Camila sonrió.

—A nosotros también.

Álvaro miró a Lucía.

Ella sonrió.

—Parece que no somos los únicos.


Seis miradas

Por primera vez, los seis fueron conscientes de algo.

Habían hablado durante horas.

Habían contado cosas personales.

Habían descubierto que los tres tenían experiencias parecidas.

Pero había otra cosa.

Una energía que aparecía en determinados momentos.

Cuando alguien sostenía demasiado tiempo una mirada.

Cuando una sonrisa duraba un segundo más.

Cuando una conversación quedaba suspendida.

Nadie decía nada.

Y justamente por eso se notaba.


La propuesta

Después de cenar salieron a caminar.

Tulum estaba lleno de gente.

La música se escuchaba desde diferentes lugares.

El aire seguía caliente.

Camila caminaba junto a Valentina.

Lucía iba unos pasos adelante con Álvaro.

Los hombres hablaban detrás.

—¿Mañana qué hacen? —preguntó Camila.

Valentina miró a Tomás.

—Nada decidido.

Lucía se dio vuelta.

—Nosotros queremos ir nuevamente a la playa.

—¿Cuál? —preguntó Diego.

Álvaro respondió:

—Queremos alejarnos un poco.

Camila sonrió.

—¿Playa Paraíso?

Lucía negó.

—Más allá.

Valentina la miró.

—¿Más tranquilo?

—Mucho más.

Tomás sonrió.

—Entonces vamos.


Una decisión sencilla

No hicieron ningún gran plan.

No reservaron nada.

No pusieron horarios.

Simplemente quedaron en encontrarse al día siguiente.

Los seis.

En la playa.

Más lejos del movimiento.

Más lejos de los turistas.

Más lejos de todo lo que habían dejado atrás.

Cuando finalmente se despidieron, cada pareja tomó un camino diferente.

Camila y Diego caminaron hacia su alojamiento.

Lucía y Álvaro hicieron lo mismo.

Valentina y Tomás se quedaron unos minutos más.

—¿Te das cuenta de lo que está pasando? —preguntó Tomás.

Valentina lo miró.

—No exactamente.

—Yo tampoco.

Ella sonrió.

—Entonces estamos igual.


Aquella noche, cada pareja volvió a su habitación.

Y cada uno se llevó la misma pregunta.

No sabían qué iba a suceder al día siguiente.

No sabían hasta dónde llegaría aquella curiosidad.

No sabían si solamente serían seis personas compartiendo una tarde diferente.

O si Tulum terminaría convirtiéndose en el lugar donde sus vacaciones tomarían un rumbo inesperado.

Pero todos habían aceptado volver a encontrarse.

Y eso ya significaba algo.

El juego había comenzado.


Continuará…

 

capítulo 16 — Playa Paraíso

El día siguiente comienza con una playa casi vacía, seis personas y una pregunta que ninguno se anima a formular.

WHAT HAPPENS IN PLAYA… QUEDA EN PLAYA
Una historia de Désirée