Capítulo 13 — Tulum
Tulum los recibió con calor.
No era solamente la temperatura.
Era esa sensación particular que tenía el lugar.
El aire parecía más lento.
El sol más intenso.
Los colores más vivos.
Y el Caribe, apenas visible entre la vegetación, parecía invitar a quedarse.
Lucía bajó del vehículo y miró alrededor.
Álvaro se acomodó el piluso.
—¿Y?
Ella sonrió.
—Ahora entiendo por qué querías venir.
—¿Yo?
—Sí.
—La que insistió fuiste vos.
Lucía se rio.
—Bueno. Entonces ahora entendemos los dos.
Habían decidido quedarse unos días.
Sin demasiadas reservas.
Sin un itinerario preciso.
Querían conocer el pueblo, las ruinas y, sobre todo, la playa.
Tulum pueblo
La primera tarde caminaron por Tulum pueblo.
Era diferente a Cozumel.
Diferente a Playa.
Más abierto.
Más desordenado.
Más bohemio.
Había restaurantes, pequeños comercios, bicicletas, motos y turistas que iban y venían.
Lucía se detuvo frente a un negocio.
—¿Compramos algo?
—¿Qué?
—Un recuerdo.
Álvaro miró los objetos expuestos.
—Después.
—Siempre decís después.
—Porque todavía no terminamos el viaje.
Lucía sonrió.
—Tenés razón.
Continuaron caminando.
Las ruinas
Al día siguiente visitaron las ruinas de Tulum.
El calor obligaba a caminar despacio.
Lucía se protegía del sol mientras Álvaro, con su piluso y su remera roja, intentaba encontrar un poco de sombra.
Cuando finalmente llegaron frente al mar, los dos quedaron en silencio.
Las ruinas.
La vegetación.
El azul del Caribe.
Todo parecía formar una postal imposible.
Lucía tomó una fotografía.
—Esta sí la quiero guardar.
Álvaro la miró.
—¿Para qué?
—Para acordarme.
—¿De qué?
Ella guardó el teléfono.
—De este momento.
La playa
Por la tarde fueron hacia Playa Paraíso.
El paisaje cambió completamente.
Arena clara.
Agua turquesa.
Palmeras.
Y una sucesión de personas buscando un lugar donde pasar las horas más calurosas del día.
Caminaron por la orilla.
Lucía llevaba una salida de playa blanca.
Álvaro había dejado la mochila sobre la arena.
En un momento se detuvieron.
—¿Sabés qué me gusta? —dijo ella.
—¿Qué?
—Que acá nadie parece tener demasiadas reglas.
Álvaro la miró.
—Hay reglas.
—Ya sé.
Ella sonrió.
—Pero cada uno parece estar viviendo sus vacaciones a su manera.
Álvaro asintió.
—Eso sí.
Siguieron caminando.
Una coincidencia
A varios metros de distancia, otra pareja acababa de llegar.
Camila y Diego habían decidido hacer una escapada hacia Tulum.
No sabían que Lucía y Álvaro estaban allí.
Y mucho menos que Valentina y Tomás también habían elegido el mismo destino.
Tres parejas.
Tres viajes.
Tres historias diferentes.
Por ahora, solamente compartían una cosa:
Tulum.
Playa Santa Fe
Más tarde, Lucía y Álvaro caminaron hacia una zona más tranquila, cerca de Playa Santa Fe.
Había menos movimiento.
El ruido de la playa quedaba atrás.
El mar parecía más silencioso.
Lucía se quitó las sandalias y caminó descalza.
Álvaro la siguió.
—¿No te arrepentís de haber venido?
Ella negó.
—No.
—¿Ni un poquito?
Lucía lo miró.
—Al contrario.
Se acercó a él.
—Creo que este lugar nos hacía falta.
Álvaro sonrió.
—¿Por qué?
Lucía miró el horizonte.
—Porque acá nadie nos conoce.
Él entendió perfectamente lo que quería decir.
Tres caminos
Mientras el sol empezaba a bajar, Tulum continuaba recibiendo visitantes.
Desde Playa del Carmen llegaban personas.
Desde Cancún llegaban otras.
Algunos venían por el día.
Otros se quedaban.
Algunos buscaban ruinas.
Otros buscaban playa.
Otros simplemente querían perderse un poco.
Y entre todos ellos viajaban seis personas que todavía no sabían que estaban a punto de compartir una historia.
Valentina y Tomás habían llegado desde Playa del Carmen.
Camila y Diego desde Cancún.
Lucía y Álvaro desde Cozumel.
Tres caminos diferentes.
Un mismo destino.
La noche que se acercaba
Esa noche, Lucía y Álvaro cenaron en Tulum pueblo.
Hablaron de lo que habían visto.
De las ruinas.
De la playa.
De lo diferente que era el ambiente.
Hasta que Álvaro dijo:
—Mañana podríamos volver a la playa.
—Sí.
—Más temprano.
—Sí.
—Y quedarnos hasta tarde.
Lucía levantó la mirada.
—¿En Paraíso?
Álvaro negó.
—Más al sur.
Ella entendió.
—¿Más tranquilo?
—Eso.
Lucía sonrió.
—Me gusta.
Afuera, Tulum seguía despierto.
Y mientras ellos hacían planes para el día siguiente, en otra parte del pueblo, Camila y Diego acababan de tomar una decisión parecida.
Y unas horas más tarde, Valentina y Tomás también.
Sin saberlo, los tres caminos comenzaban a apuntar hacia el mismo lugar.
La playa.
Y esta vez, ninguno de ellos iba a volver igual.
Continuará…
Capítulo 14 — Tres caminos
Una playa, tres parejas y una serie de coincidencias que empiezan a dejar de parecer casualidad.
WHAT HAPPENS IN PLAYA… QUEDA EN PLAYA


